Hace mucho que no escribo por aquí, la verdad es que me está costando coger la rutina semanal. No haré ninguna promesa para contar que voy a ser puntual en mis publicaciones, pero sí, es algo que quiero mejorar con el tiempo.
Hoy he decidido que voy a escribir sobre la última salida que hicimos a Lisboa ya que estamos en vísperas de puente.
Ya comenté mi sana costumbre de hacer viajes familiares y este fue uno de ellos.
La experiencia fue de diez, como el tiempo que nos acompañó, inmejorable. Lució el sol todos los días, cosa de la que disfruto mucho, especialmente en los viajes. 
No es mi intención hacer un diario sobre lo que hicimos, porque a estas alturas la verdad es que no me acuerdo bien. Sólo quiero rescatar momentos especiales y planes que recordaré siempre de esta visita a Lisboa.
1. Desayunar en el café Nicola un buen croissant. Estaban riquísimos. Poco podemos decir del local, un sitio con un gran pasado venido a menos, y peculiar. Gente de lo más variopinto. A un lado de nuestra mesa un pareja de señores mayores entrañables, al otro, un señor comiendo unos langostinos con tabasco, y eso que eran las 9.30 am. 
2. Pasear por la Praza del Rossio y alrededores. Esta plaza me encanta, creo que conserva la esencia de lo tradicional.

3. Disfrutar del atardecer desde el Castelo de Sao Jorge. Sin más y sin prisas. Por cierto, al lado del castillo hay un restaurante muy pequeñito donde hacen un Bacalao a las natas que aún recuerdo. Se llama Claras em Castelo.

4. Dar un paseo con bicis alquiladas por la orilla del río Tajo hasta Belem, y volver. Ojo, son unos 8 kilómetros de ida y lo mismo de vuelta. Te dicen que hay carril bici, pero no es así. El carril desaparece en algunos tramos. Aún y con eso, os lo recomiendo encarecidamente. Para nosotros fue una muy buena experiencia. Lo recordaré siempre.
5. Compras: conservas y cerámica. Para los productos en lata, nos pasamos por una tienda donde había una representación de las cooperativas conserveras de distintos lugares de Portugal. Aquí   podéis ver la selección que nos llevamos. Otra tienda que os recomiendo visitar es somaideas. Os dejo el link porque no me acuerdo de la dirección. Es un proyecto de jóvenes diseñadores portugueses, que realizan todos los souvenirs típicos de Lisboa de una forma muy original. Es precioso. Así sí merece la pena llevarse un recuerdo.

6. Por último sólo me queda hablaros del sitio dónde nos alojamos. Esta vez escogimos un apartamento, porque los hoteles estaban a tope. Pues… menudo acierto, os dejo el link por si queréis información lisbonservicedapartments . Nuestro apartamento estaba nuevo, yo diría que a estrenar. Había servicio de limpieza diaria y todas las comidades que imaginas. La decoración y el diseño geniales. Nos sé si serán todos así, nosotros estuvimos en Baixa – Castelo.  Volveremos.
Si has llegado hasta aquí, te doy las gracias por compartir este rato conmigo. Ahora solo te animo a que me cuentes algo ¿Has estado alguna vez en Lisboa? Anímate, yo también quiero escucharte.