Es una tragedia lo que ha pasado en París este fin de semana. Desde aquí mi más sentido a las familias y a los amigos que han perdido a algún ser querido en estos atroces atentados. 
No sé mucho en general de nada, y menos de política y/o religión. Pero algo sé de libertad. Por suerte, he nacido y crecido en un sistema democrático en el que cada cual puede expresar de forma libre sus opiniones. He accedido al sistema universitario y a mi puesto de trabajo en unas aparentes condiciones de igualdad y puedo salir a la calle cuando quiera, sin pedir permiso y sin temer que nadie pueda recriminarme, ni hacerme nada. 
Pero hay un problema, ¿qué pasa cuando alguien se salta ley? ¿qué sucede cuando alguien o algo te roba esa libertad? ¿quién decide cuando saltarse la ley esta justificado o no? Ya desde pequeña, por la historia de violencia que ha vivido nuestro país, me preguntaba si había algo que pudiera justificar los ataques a otras personas, sesgando vidas y arrancando las ganas de vivir. Sembrando el miedo en los demás, coartando la libertad de salir a la calle. Siempre he pensado que no, que ni por un lado, ni por el otro. Ni por religiones, ni por territorios, ni por petróleo, ni por diamantes. No hay nada que pueda que justificarlo. 
En la actualidad existen guerras que se intentan justificar, gobiernos que apoyan a unos bandos y a otros, empresas de armamento con intereses comerciales, repartos de territorios escondidos en conflictos. Todo ello, conlleva el sufrimiento de millones de personas, las muertes y la huída de la población hacia otros lugares. Al final, como siempre, las consecuencias las pagan los mismos. La gente normal, la de a pie, la de la calle. La que quiere disfrutar de su vida en libertad y no esta invitada al reparto de territorios ni de beneficios económicos. 
Necesitamos un mundo más unido, donde los derechos humanos universales sean la base de las relaciones entre los países, los tenemos ya, están ahí. Sin embargo parece que no son lo suficientemente importantes o prioritarios, que los mercados y la economía lo son más.  
Nada como Mafalda para resumir: